DESARROLLO VS DESARROLLO

Es más que sabido que sin conservación no hay verdadero desarrollo, por tanto ya no está en discusión la necesidad imperiosa de conservar los recursos para garantizar la sostenibilidad del progreso.

Sin embargo, en la búsqueda de alternativas que mantengan las exigencias de confort y modernidad que nuestra vida exige, seguimos dando respuestas a una demanda de crecimiento indefinido con recursos naturales finitos.

Ser conscientes de esta realidad, nos obliga a aplicar los cambios necesarios para sustentar un nuevo modelo que obedezca a las necesidades ambientales y sociales actuales y no del pasado siglo XX

ACTIVIDADES Y PROYECTOS - PANAMA SOSTENIBLE










jueves, 14 de julio de 2011

Y EL MAR VUELVE A DESPERTAR


Disfruto y vivo eternamente agradecida, del gran privilegio que es tener un pequeño espacio de trabajo en el Casco Antiguo, exactamente frente al mar. Poder tener contacto diario con uno de los grandes espectáculos de la naturaleza, me hace estar en contemplación cotidianamente. Tantas veces soy testigo del ir y venir de la marea, de sus cimas y descensos; de la fuerza de sus olas reventando contra la amurallada ciudad, hasta de la pasividad de sus aguas, que dan la impresión de que nada se mueve, de que es estático, de que se tomó su tiempo para descansar. 

Pero el mar se vuelve a despertar y retoma su danza eufórica, su reclamo permanente de las costas que le robamos y que poco a poco -con su fuerza- recobra; pareciera que  el bramar de sus olas es la voz que surge desde sus entrañas y grita para que lo escuchemos, para que lo determinemos, para que dejemos de ignorarlo y empecemos a respetarlo.  Pareciera que no escucháramos y que nuestra indiferencia reafirma nuestra ignorancia sobre su poder, vitalidad y memoria eterna. (No olvida aquello que le pertenece). Sin embargo, siempre hay un nuevo relleno que pretende alejarlo, una nueva carretera que le ganará espacio y con la que el hombre puede demostrar que tiene total dominio sobre la naturaleza. (o al menos eso piensa)

Nuestro sobre-dimensionamiento de las capacidades que tenemos de agregar a la creación, nos ha hecho perder la perspectiva de que nuestra prioridad debe ser conservarla por nuestra propia sobrevivencia.

No puedo imaginar lo que sería vivir en una ciudad sin mar, pero a veces percibo,  que el privilegio de tenerlo a diario, se transforma en la costumbre de tenerlo a diario; por tanto no importa lo que hagamos, siempre estará ahí.  

Sí, siempre estará ahí, y más allá de nosotros mismos, pero nuestras agresiones nos serán devueltas, cuando su suave ir y venir de las mareas, se transforma en violentos episodios de venganza en donde el mar pide cuenta de lo suyo, de cada vez que le cambiamos una corriente e impedimos que su ola llegara donde señalaba el camino, cada vez que le quitamos una playa y la transformamos en una autopista, cada vez que le devastamos un manglar y lo convertimos en una selva de cemento....Le resta, le quita, lo merma; pero adquiere fuerza, se incrementa su furia, alimenta su venganza y nos pasa su factura.

Se requiere humildad para entender la grandeza de la naturaleza, se requiere ser grandes para comprender nuestra pequeñez ante la inmensidad.


                                                 La fuerza del Mar 
                                                    Foto: web-fotocommunity

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